jueves, 19 de abril de 2018

Mas gente de pueblo


Wep com anam? (traducción: Propicios días tengan ustedes, en qué estado anímico se encuentran hoy?) En esta entrada les quiero relatar sobre un vecino del puebl·lo, muy querido por las vecinas pero nada envidiado por los “machos alfa” del lugar, Que qualsevol li podría donar un cop de fava (trad: que cualquiera podría comprender tal postura).
El personaje en cuestión es otro extranjero que vino del este del este, pasando por el este y girando, como no, al este. Ni más ni menos que el Ruso Sergëi Kalashnöff. Gran pensador e ilustrado en su tierra, però que va haver de tocar el dos per que no li fecin un cul nou (trad: pero que tuvo que salir por unas desavenencias con personas de peso). Su entrada al pueblo no causó tanto revuelo como la del escandinabo Jöel, pero aun así marcaría un antes y un después en la villa.
El día se levantó presto, tan prest com una fava a una festa (trad: tan presto como una mañana laboral) y un autocar polvoriento de los años 80 y… pocos, apareció a lo lejos. Al llegar, todos habíamos preparado los puestos turísticos: Postales (fotos de un pozo), llaveros con el nombre del pueblo (a saber), semillas de olivo (restos del aperitivo)…
Al parar el autobús, grande fue nuestra sorpresa al ver que solo bajaba una persona, de cuyo aspecto hablaré más tarde, y que a voz en grito saludaba diciendo: “Hola! Yo Sergëi”. De ser tangible el silencio, lo podríamos haber vendido como un souvenir  más.
Me gustaría hablaros ahora de su aspecto (ya que no me queda otra) que fue una de las cosas que marcarían el día. Era una persona alta.
Pero profundizando un poco más… se podría decir que todo en el daba sensación de altura, ya que aunque estuviera erguido, com una fava a una festa (trad: como un soldado en instrucción), su voluminoso cuerpo hacia que pareciese que su cabeza siempre estaba un poco más arriba de lo que podría o debería estar. Harían falta dos sherpas para verle la cocorota y con pocas probabilidades los volveríamos a ver. Su indumentaria consistía en un abrigo de pelo negro. No de pelo de negro, que no abriga, sino de un color negro azabache tirando a guardia de la noche. La barba era espesa pero alargada hacia abajo. Era como ver a Rasputín pero sin hambre, que a n’aquest li donarien botifarra per tots els forats (trad: que se notaba que era de buenos hábitos alimenticios). Después de su saludo, su cara se convirtió en la de un ave rapaz a punto de descender sobre un conejo, hasta que vislumbró al alcalde, Que era fácil de distinguir ya que era de los pocos que llevaba traje y de entre estos el único sobrealimentado y, como no, con una banda cruzada que ponía “Batle”, que aunque no se sepa la traducción, se entiende el mensaje.
En el momento que se aproximó al alcalde, este comenzó a desear haber contratado algún que otro guardaespaldas o haberse dedicado, en vez de a la política, a viajar, cuanto más lejos mejor. Al estar bien pegados, el “turista” hizo un saludo medio escondido, que al parecer el alcalde supo responder. Se trataba de un saludo secreto del politiqueo que no relataré, per apreci de sa meva ànima y sa meva fava (trad: por aprecio de mi blog y seguidores).
Acto seguido ambos abrieron los ojos cual tienda en rebajas y se estrecharon en un abrazo lleno de sentimiento, que pareixia que es coneixien es culs (trad: que parecían viejos amigos). El acto de saludar entre dos personas suele ser algo normal, pero entre ellos se entreveía la complicidad de la antigüedad de los años de una hermandad casi dormida que pugnaba por despertarse ante todos los estamentos sociales y revolucionar los cimientos de alguna sociedad ya dormitada…
Mejor que deje lo que estoy tomando, sea lo que sea.
Después del saludo de rigor, ya pasado ese momento que dejó a los presentes un tanto confusos, el alcalde se dirigió a su pueblo como solo un alcalde hecho y derecho (o izquierdo) puede hacer. Alzó los brazos y dijo:
Wep coinos! Aquest pardal s’ha de guanyar ses faves, qui vol tenir un criat? Li podeu comanar el que vos surti de sa perdiu que no se queixarà” (trad: Muy querido pueblo mío, esta buena persona ha llegado desde tierras muy lejanas y quiere ganarse su sustento de manera digna, quién puede ofrecerle digno salario por sus servicios? Sus conocimientos son amplios y tiene ganas de trabajar).
Ante un silencio sepulcral, el próximo candidato a aprendiz de lo que fuese no supo más que decir: “Hola, yo Sergëi!”. En ese momento el silencio incomodo se presentó, pero como nadie hacia caso, decidió irse.
Menos mal que la peluquera, una de las personas más inteligentes y bellas del pueblo, que de beneita no en tenía ni els pels del nas (que era persona de gran inteligencia), dijo: “aquest meco me’n farà bon servei” (trad: creo que la balanza se decanta por sí sola). El visitante sería aprendiz de la peluquera/esteticien, ya   que aunque no lo parezca, es un trabajo “peliagudo” (badum, tsss!)
Más adelante os iré contando cosas de este personaje, amén de la peluquera, que también tiene historia. Como todos...
Tal como dice sergëi: Aquí contáis cosas, en la Rusia soviética las cosas te cuentan a ti.
Bueno pardales, vaya bien, y…
SALUT!

jueves, 12 de abril de 2018

Primer ataque

Molt bon dia caps de fava! (Trad: Muy buenos días tengan ustedes!)

                Como ya iba siendo hora os relataré el primero de los sucesos que acaecieron con los sicarios cafeínicos que intentaron asesuicidarme.

                Como ya relaté anteriormente, gané el fosilizado premio de la marca cafetera y a los días de cobrar el primero del que vendría a ser mi nuevo “taponador de forats” (trad: sustentador gratuito). Me hallaba en el bar, invitando “a tots els pardals” (trad: a todos los amigos) cuando se presentaron tres personas vestidas de smoking y sombrero mejicano. En ese momento no le di importancia ya que “tothom es lliure de menjar-se la fava que vulgui” (trad: sobre vestimentas hay muchas opciones). Mientras bebía con los amigos, pude ver que entre mis compadres de vez en cuando pasaban como rayos verdes y rojos, y por la graduación de la bebida no le di mayor importancia, hasta que vi que poco a poco se iban centrando en mí. Miraba al techo… a mis compañeros… nadie veía nada. Al girarme a los recién llegados los veo con una honda en la mano, guantes y un bote de lo que parecían ser pimientos del padrón, pero más pequeños.

Después de “mandar-los a prendre pes cul i que no hi tornessin si no volien que els fustigués amb sa meva fava del poder” (trad: invitarlos cordialmente a parar sus actividades i a realizarlas, si querían, en otra parte), reparé en los hechos.

Habiéndose ido ellos como alma que lleva el diablo, decidí coger un pimiento de los caídos i llevárselo a la Juani, la curandera, para que arrojase luz sobre mi desconcierto.
Juani, al cogerlo, abrió los ojos como platos i dijo:
-          Illo Illo Illo! ande vah tu co n’esto shaval? Tu no zabe que ehto é xungo der carajo? Menoh má que no te s’ha ocurrio probarlo que ehto t’haze un gujero n’el ehtomago y lo máximo que te doy son 3 días antes de que te reúnas con tus muertos! Anda, dehalo n’ehte bote y lávate lah manos, que como te toqueh l’ohjojoj o argo te va a picá hat·ta er Sant Antoni d’aquí 3 año’

Habiéndome lavado las manos concienzudamente “com si me rentés sa fava abans de sortir de festa” (trad: como un médico antes de una operación) decidí que tendría que abrir más los ojos ya que consideraba aquella actuación como un intento de quitarme de en medio.

En próximas entradas os relataré otros intentos homicidicos del café. Hasta entonces…

SALUT!

jueves, 5 de abril de 2018

Sigo relatando...


Molt bon dia caparruts!
En la anterior entrada os relaté un poco como hallé la fortuna en un fosilizado sobre de café. En esta quiero seguir contando lo que pasa cuando se juega con el dinero de “qui va donant cops de fava sense importar” (trad: las grandes multinacionales)

Con mi nuevo sueldo adquirido, “vaig començar a taponar forats” (trad: fui arreglando cosas) se ve que llamé la atención de tan dichosa empresa, pues se ve que no muchos ganadores de tan sustancioso premio vivían mucho para contarlo, y lo que digo es cierto! A las dos semanas de cobrar el primer “sueldo”, aparecieron, de forma discreta…, lo que querían ser un intento de sicarios. El problema radicaba en su vestimenta, ya que es difícil pasar desapercibido con un smoking (típico traje de sicario) y un sombrero de mariachi (Que no me jodan, que el café es mexicano).

Os relataré en siguientes entradas los intentos de asesicidio que perpetraron estos “seres”.


SALUT!