Wep com anam? (traducción: Propicios días tengan ustedes, en qué
estado anímico se encuentran hoy?) En esta entrada les quiero relatar sobre un
vecino del puebl·lo, muy querido por las vecinas pero nada envidiado por los
“machos alfa” del lugar, Que qualsevol li
podría donar un cop de fava (trad: que cualquiera podría comprender tal
postura).
El personaje en cuestión es otro
extranjero que vino del este del este, pasando por el este y girando, como no,
al este. Ni más ni menos que el Ruso Sergëi Kalashnöff. Gran pensador e
ilustrado en su tierra, però que va haver
de tocar el dos per que no li fecin un cul nou (trad: pero que tuvo que
salir por unas desavenencias con personas de peso). Su entrada al pueblo no
causó tanto revuelo como la del escandinabo Jöel, pero aun así marcaría un
antes y un después en la villa.
El día se levantó presto, tan prest com una fava a una festa
(trad: tan presto como una mañana laboral) y un autocar polvoriento de los años
80 y… pocos, apareció a lo lejos. Al llegar, todos habíamos preparado los
puestos turísticos: Postales (fotos de un pozo), llaveros con el nombre del
pueblo (a saber), semillas de olivo (restos del aperitivo)…
Al parar el autobús, grande fue
nuestra sorpresa al ver que solo bajaba una persona, de cuyo aspecto hablaré más
tarde, y que a voz en grito saludaba diciendo: “Hola! Yo Sergëi”. De ser
tangible el silencio, lo podríamos haber vendido como un souvenir más.
Me gustaría hablaros ahora de su
aspecto (ya que no me queda otra) que fue una de las cosas que marcarían el
día. Era una persona alta.
Pero profundizando un poco más…
se podría decir que todo en el daba sensación de altura, ya que aunque
estuviera erguido, com una fava a una
festa (trad: como un soldado en instrucción), su voluminoso cuerpo hacia que
pareciese que su cabeza siempre estaba un poco más arriba de lo que podría o
debería estar. Harían falta dos sherpas para verle la cocorota y con pocas
probabilidades los volveríamos a ver. Su indumentaria consistía en un abrigo de
pelo negro. No de pelo de negro, que no abriga, sino de un color negro azabache
tirando a guardia de la noche. La barba era espesa pero alargada hacia abajo.
Era como ver a Rasputín pero sin hambre, que
a n’aquest li donarien botifarra per tots els forats (trad: que se notaba que
era de buenos hábitos alimenticios). Después de su saludo, su cara se convirtió
en la de un ave rapaz a punto de descender sobre un conejo, hasta que vislumbró
al alcalde, Que era fácil de distinguir ya que era de los pocos que llevaba
traje y de entre estos el único sobrealimentado y, como no, con una banda
cruzada que ponía “Batle”, que aunque no se sepa la traducción, se entiende el
mensaje.
En el momento que se aproximó al
alcalde, este comenzó a desear haber contratado algún que otro guardaespaldas o
haberse dedicado, en vez de a la política, a viajar, cuanto más lejos mejor. Al
estar bien pegados, el “turista” hizo un saludo medio escondido, que al parecer
el alcalde supo responder. Se trataba de un saludo secreto del politiqueo que
no relataré, per apreci de sa meva ànima
y sa meva fava (trad: por aprecio de mi blog y seguidores).
Acto seguido ambos abrieron los
ojos cual tienda en rebajas y se estrecharon en un abrazo lleno de sentimiento,
que pareixia que es coneixien es culs
(trad: que parecían viejos amigos). El acto de saludar entre dos personas suele
ser algo normal, pero entre ellos se entreveía la complicidad de la antigüedad
de los años de una hermandad casi dormida que pugnaba por despertarse ante
todos los estamentos sociales y revolucionar los cimientos de alguna sociedad
ya dormitada…
Mejor que deje lo que estoy
tomando, sea lo que sea.
Después del saludo de rigor, ya
pasado ese momento que dejó a los presentes un tanto confusos, el alcalde se
dirigió a su pueblo como solo un alcalde hecho y derecho (o izquierdo) puede
hacer. Alzó los brazos y dijo:
“Wep coinos! Aquest pardal s’ha de guanyar ses faves, qui vol tenir un
criat? Li podeu comanar el que vos surti de sa perdiu que no se queixarà”
(trad: Muy querido pueblo mío, esta buena persona ha llegado desde tierras muy
lejanas y quiere ganarse su sustento de manera digna, quién puede ofrecerle
digno salario por sus servicios? Sus conocimientos son amplios y tiene ganas de
trabajar).
Ante un silencio sepulcral, el
próximo candidato a aprendiz de lo que fuese no supo más que decir: “Hola, yo
Sergëi!”. En ese momento el silencio incomodo se presentó, pero como nadie
hacia caso, decidió irse.
Menos mal que la peluquera, una
de las personas más inteligentes y bellas del pueblo, que de beneita no en tenía ni els pels del nas (que era persona de
gran inteligencia), dijo: “aquest meco
me’n farà bon servei” (trad: creo que la balanza se decanta por sí sola).
El visitante sería aprendiz de la peluquera/esteticien, ya que aunque no lo parezca, es un trabajo “peliagudo”
(badum, tsss!)
Más adelante os iré contando
cosas de este personaje, amén de la peluquera, que también tiene historia. Como
todos...
Tal como dice sergëi: Aquí
contáis cosas, en la Rusia soviética las cosas te cuentan a ti.
Bueno pardales, vaya bien, y…
SALUT!
No hay comentarios:
Publicar un comentario